
Aplicación de agentes térmicos y medios físicos con objetivos terapéuticos como recuperación de la sensibilidad, disminución de inflamación, edema o dolor y estimulación de la cicatrización.

Uso terapéutico del agua para mejorar el movimiento, disminuir dolor y espasmos musculares y preparar el cuerpo para ejercicios de rehabilitación.

Uso de equipos y ejercicios supervisados para mejorar funcionalidad, rango de movimiento, fuerza muscular y equilibrio.

Intervenciones orientadas a recuperar y promover la independencia funcional y facilitar la participación en actividades cotidianas, sociales, laborales y familiares.